La manufactura alemana sobresale en el arte de crear relojes de estilo sobrio y clásico que encierran una gran tecnicidad. Y vuelve a hacer prueba de ello con sus recientes novedades.
En 2013, la sajona A. Lange & Söhne se ha aplicado en ofrecer una auténtica demostración de sus capacidades. La marca basada en Glashütte, al este de Alemania, destaca una vez más por su destreza para crear relojes que combinan un estilo clásico y una elevada tecnicidad. Modelos de resplandeciente sobriedad.
Las dos novedades de la familia 1815 —cuyo nombre hace referencia a la fecha de nacimiento de Ferdinand A. Lange, fundador de la relojería de precisión sajona— encarnan una elegante discreción y la primera de ellas hace gala de una excepcional complejidad.

A. Lange & Söhne muestra un apego especial por la presentación de la reserva de marcha y el 1815 Up/Down es prueba de ello, con su 4ª aguja situada en un contador a las 8 horas. Esta última señala el Up cuando la cuerda está completa y el Down (cuando hay que dar cuerda al mecanismo con la corona; aproximadamente cada 72 horas.
Esfera en claroscuro
Otra complicación en la que A. Lange & Söhne sobresale: la presentación de la fecha. ¡Y en grande, por favor! Cuando se presentó por primera vez, la fecha grande Lange (en el Lange 1 de 1994) causó auténtico furor y marcó una nueva tendencia en relojería. Hoy, el Gran Lange 1 «Lumen» (que significa luz) desvela una parte de sus secretos gracias a una esfera de cristal de zafiro semitransparente. Dicha esfera muestra el mecanismo de discos de la fecha grande con presentación luminiscente, una primicia.

Pero aunque A. Lange & Söhne sobresale sobre todo en el ámbito de lo tradicional, también puede sorprender. Es el caso del Zeitwerk, primer reloj de pulsera mecánico de la casa con presentación digital de la hora. Una rareza. Este reloj no tiene agujas de horas y minutos, sino grandes cifras saltantes. Una característica que aporta aire fresco y modernidad a este reloj sorprendente y muy gráfico.
La reserva de marcha situada a las 12 horas y el segundero pequeño a las 6 horas confieren a la esfera una estética bien equilibrada y una legibilidad sin par. Un barrilete patentado equipado de un muelle real extrafuerte permite liberar la energía necesaria para que los tres discos de cifras avancen simultáneamente. Por su parte, el reloj Lange 31 posee una reserva de marcha de un mes, lo que explica su nombre. Se le da cuerda con ayuda de una técnica empleada en los antiguos relojes de bolsillo: una llave. Resultaba imposible dar cuerda con semejante autonomía a los muelles mediante una corona, demasiado frágil.
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